LA MARQUESA DE LA HABANA

Dos actos
2 horas

Personajes

Don Dámaso
Gala
Señor de los Impuestos
Pollo Nocturno
Transformista
Don Ramón de Ramones
Flor de Lis
Marquesa de La Habana
Coleccionista
Don Wenceslao
El Caballero de París
Maniquíes
Coro

Fragmento

Un foco de seguimiento enrojece la faz del Señor de los Impuestos. Un tic azota su legal jeta de posmoderno alcabalero. Va trajeado y remata su estampa con sombrero y portafolios bajo el brazo.

Música.

SEÑOR DE LOS IMPUESTOS:
Saludos de Su Graciosa Majestad el Impuesto,
quien no deprima sus bolsillos déjole tieso.
La flor del deleite asoma entre mis dientes:
Es un orgasmo conjugar el verbo apremiar,
y este cafetín de ciudadanía residual,
hoy es floral día fiscal para clausurar.
¿Abrir puertas a salones del diálogo
o precintar cafés con ecos del pasado?
¡Un dilema para un predicador del fisco!
Murmurarán a coro ciudadanos listos.

(Surge el propietario con bandeja, botella y copa. Don Dámaso es en apariencia un residuo humano; sordo, a veces; chepudo siempre, de voz quebrada y paso renqueante. Su silueta se filma repetidamente en el alma de los cristales de El Gato Verde.)

DON DÁMASO: Siga bailando, Ilustrísima, que habrá tiempo para oscurecer este café de contertulios iluminados. (Sirve una copa al Señor de los Impuestos y luego don Dámaso se aleja, bamboleándose, con un quinqué en la mano.) Hasta la luz eléctrica amenazan cortar. (Suspira.) Ah, qué día más funesto para el café musical que marcó una época.

SEÑOR DE LOS IMPUESTOS
Mi loco corazón recaudatorio sugiere:
cierra o entorna tu ojo calculador.
Pero la mística de la cobranza efectiva
dicta: precinta, sella y clausura,
oh, fiel patriota del caudal público.
¿Qué hacer con mi deber o quehacer?
Por las eximias barbas del Tesoro,
husmear y cobrar es mi santo oficio.
Callo, pues, y me calo el sombrero,
y acecho, pego un trago y me inhibo.

(El visitante cesa de cantar, va a una mesa, se acomoda y bebe su copa, mientras don Dámaso va de un lado a otro, bamboleándose.)

DON DÁMASO: El Señor de los Impuestos quiere cerrar mi local sólo porque llevo días o años sin tributar. Qué poca alma tienen algunas almas institucionalizadas. (Duda, reflexiona y se traslada a un ángulo del café donde una luz cenital alumbra a un maniquí ante un caballete.) Pablo, paisano, dilo tú: ¿Cuánta imaginería pictórica te cedió El Gato Verde? (Al visitante.) A Picasso no se le puede dejar a la intemperie. (Se ilumina otro maniquí.) Luisito, confiesa que en esta mesa cazaste la idea para tu guión de Un chien andalou. Por los tambores de Calanda, díselo o su Señoría nos pondrá de patitas en la calle. (Don Dámaso se traslada a otra área de luz y se encara a otro maniquí.) Salvador, saca de la ruina a este Music-Hall que alimentó tu bohemia. (Ojos eróticos.) El señor tesorero ignora que aquí le birlaste la musa a Paul Eluard.
SEÑOR DE LOS I: Yo no veo nada.
DON DÁMASO: Porque tiene la copa casi intacta. (Sirve más licor.) ¿Ve esa mancha relampagueante tras el mostrador? A Juan Gris se le olvidó firmarla, si no, servidor, tributaría con esa tela.
SEÑOR DE LOS I: Yo no veo nada.
DON DÁMASO: Oiga, ¿le gustaría que... ? (Pausa. Eleva el tono de voz, mientras se ilumina un maniquí leyendo un libro.) Don Ramón, Ramoncín, aquí el señor recaba de tu insigne pluma una parida a modo de greguería.

(Hipa el visitante, se encoleriza, vuelca la copa y se alza, algo ebrio.)

SEÑOR DE LOS I: Deje de incordiarme con sus entelequias del pasado. Tiene 48 horas para saldar su deuda con la Hacienda Pública. (Recoge su portafolios y acopla el sombrero a la sien.) Libérese de esos fantasmas.

(Señala rostros de iluminados maniquíes y, zigzagueante, tantea la salida. Don Dámaso pisa sus huellas.)

DON DÁMASO: ¿Fantasmas? Usted si que es una fantasía pública. El Gato Verde es mi agujero y tengo la fecha que se me antoja. (El centinela del fisco no se inmuta.) Usted puede cerrar establecimientos; pero precintar sueños es anticonstitucional, y me voy a querellar.

******************

TRANSFORMISTA: ¿Así que exhibiendo tu desamparo en el asfalto?
ANITA FAROLAS: ¿Quieres lotería? ¿No? Pues déjame estirar la pata, carajo.
TRANSFORMISTA:¿Morir de frío en la época del ordenador?
ANITA FAROLAS: ¿No serás un recaudador? ¿Quieres que haga la declaración de renta antes de hincar el pico?
TRANSFORMISTA: Qué grieta en el cerebelo, Farolas.
ANITA FAROLAS: Si fuera parienta de Bill Gates.
TRANSFORMISTA: ¿Y tu coco triquiñuelo? Utilízalo. (Sibilino.) Si quisieras podrías ser una dama.
ANITA FAROLAS: ¿Qué dama?
TRANSFORMISTA: Pues no sé, déjame pensar.
ANITA FAROLAS: ¿Me compras este habano? Es auténtico. De La Habana.
TRANSFORMISTA: ¿De La Habana, eh? (Se le agrandan los ojos.)
ANITA FAROLAS: ¿Qué te pasa?
TRANSFORMISTA: Estoy pensando.
ANITA FAROLAS: ¿Qué te ocurre?
TRANSFORMISTA: Nada, marquesa de La Habana.
ANITA FAROLAS: (Atónita.) ¿Marquesa de La Habana, yo?
TRANSFORMISTA: Para un cenáculo de cantamañanas.
ANITA FAROLAS: ¿Marquesa de La Habana, yo?
TRANSFORMISTA: ¿Y por qué no, eh? ¿Y por qué no?
ANITA FAROLAS: Es un tipo raro, eh.

(Ahora chorrea un hiperrealismo en torno a un baúl, un perchero y un gran espejo enmarcado, sin cristal. El Transformista, igual que un prestidigitador, exhibe ropa de fantasía.)

TRANSFORMISTA: Esta peluca de una actriz de leyenda. Lúcela.

(Se la ciñe mientras ella se observa en el espejo.)

ANITA AFAROLAS: ¿Quién diablo eres?
TRANSFORMISTA: Un juerguista que hace juegos de magia con la metafísica. (Le enseña un falso abrigo de visón.) Clásico y moderno, eh. (Introduce el abrigo en el esqueleto de ella.) Mírala... la mísmisima Gran Marquesa de La Habana.
ANITA FAROLAS: ¡Bah! Déjame en paz, embaucador.
TRANSFORMISTA: Y este sombrero con flores...
ANITA FAROLAS: Largo de aquí.
TRANSFORMISTA: (Retrocede, la examina y silba.) Ni la duquesa del Mediterráneo.
ANITA FAROLAS: (Sin dejar de mirarse en el espejo.) Chismorrea con otra, piropea a tu puta. No estoy para mojigangas.
TRANSFORMISTA: La falta de estímulos te quitaba el aliento.
ANITA FAROLAS: ¿Y tú qué sabes, mercachifle?
TRANSFORMISTA: Me doctoré en ciencias ocultas. (Saca un papel y redacta una dirección.) Ahora eres la Gran Marquesa de La Habana y vas a evitar por unas horas la quiebra de un café de utópicos. Ve, marquesa. (Le entrega la dirección.) En El Gato Verde te harán un homenaje. (La mira en silencio.) ¿Lo pactamos?

(Ella reflexiona, se detiene y desfila ante el espejo.)

ANITA FAROLAS: La caricatura de Greta Garbo en el espejo.
TRANSFORMISTA: (Anhelante.) Lo pactamos?
ANITA FAROLAS: ¿No quieres lotería?
TRANSFORMISTA: ¡Marquesa de La Habana!
ANITA FAROLAS: Pactado queda.

(El Transformista, tímido, se acerca a la mujer, eleva su barbilla y la besa.)

TRANSFORMISTA: ¡Salud, marquesa!
ANITA FAROLAS: (Echa un lío de emociones.) Es un tipo raro, eh.

Segundo acto

(Brillan las lámparas de gas de El Gato Verde.)

POLLO NOCTURNO: Marquesa, ¿Aviso a un párroco, llamo a un juez?
MARQUESADE LA H: No, que nos case él.
DON DÁMASO: ¿Yo?
MARQUESA DE LA H: Él.
DON DÁMASO: ¿Yo? (Pausa.) ¿Usted la oye disertar, don Ramón de Ramones? (Un silencio.) Carezco de poderes para legitimar una sociedad conyugal.
MARQUESA DE LA H: (Amenazando firmar un cheque.) Diez millones para el celebrante o casamentero.
RAMÓN DE R: Y se salva de la quiebra la catedral del coloquio.
DON DÁMASO: ¿Y en mi calidad de qué? Será un amancebamiento.
MARQUESA DE LA H: ¿Quién lleva el timón de esta nave de poetastros?
CORO: Don Dámaso.
MARQUESA DE LA H: Capitán, enmarídenos o nos engolfamos.
DON DÁMASO: Pero...
CORO: Enmarídelos o se engolfan.
DON DÁMASO: Es que...
CORO: Don Dámaso, no meta la pata, que diez milloncejos es mucha plata.
DON DÁMASO: Si al menos fuera un matrimonio in extremis.
MARQUESA DE LA H: (Haciendo ademán de zafarse de una joya.) Renuncio a mi pulsera de pedida.
CORO: Renuncia.
DON DÁMASO: Está bien. (Catadura solemne.) Acérquense los contrayentes.
CORO: ¡Olé!

(En pantomima, improvisan una sugerencia de estrado con atril para el acto solemne.)

MARQUESA DE LA H: Vamos, galán de bulevar, que aún estoy para merecer.
DON DÁMASO: A ver... maticemos. ¿Bienes estimados? ¿Joyas? ¿Capital aportado? ¿Bienes gananciales? ¿Estado conyugal? Y defínanse.
AMBOS: ¿Que nos definamos?
RAMÓN DE R: ¡Claro! ¿Son monógamos? ¿Bígamos? ¿Polígamos? ¿Misóginos?
DON DÁMASO: Usted se calla, que el oficiante soy yo.
RAMÓN DE R.¿La toma? ¿La deja? ¿Le da un braguetazo?
DON DÁMASO: ¡Don Ramón de Ramones!
RAMÓN DE R: ¿Estamos ante una exogamia? ¿Una endogamia? Y ella, ¿es una malmaridada? ¿O una matamaridos?
DON DÁMASO: Cállese.
RAMÓN DE R: ¿Separación de bienes? ¿De cuerpos?
DON DÁMASO: He dicho que se calle. (Pausa.) Entonces, la donación própter nuptias asciende a diez millones para El Gato Verde.
MARQUESA DE LA H: Eso.
CORO: Vamos, don Dámaso, vamos.
DON DÁMASO: ¿Y Flor de Lis?
CORO: Vamos, don Dámaso, vamos.
DON DÁMASO: ¿Y la Cenicienta de los cenáculos literarios?
CORO: Vamos, don Dámaso, vamos.
DON DÁMASO: Somos unos pigmeos de café si mostramos deslealtad a nuestra Blancanieves.
CORO: Vamos, don Dámaso, vamos.
RAMÓN DE R: ¿Dispensa? ¿Impedimento impendiente? ¿Impedimento dirimente?

(Surge Flor de Lis, resplandeciente.)

FLOR DE LIS: Señores.
POLLO NOCTURNO: La novia azul de las tertulias.
DON DÁMASO: Señorita, suba al estrado.

(Flor de Lis se coloca junto a Pollo Nocturno.)

MARQUESA DE LA H: ¡Qué significa esto! ¿Una boda a tres bandas?
DON DÁMASO: Silencio. (Pausa.) Los anillos. (Los recoge.) ¡Tres! (Se encoge de hombros.) ¿Quién acepta como consorte a este plumífero alias Pollo Nocturno?
AMBAS: Yo.
POLLO NOCTURNO: Por favor, Flor de Lis, sé discreta.
DON DÁMASO: Pollo Nocturno, pida la mano de la novia.

(Ellas cierran los ojos y se la ofrecen, y Pollo duda, suda, cavila y toma la mano de Anita Farolas.)

FLOR DE LIS: ¡Oh, amor! (Se desvanece.)
MARQUESA DE LA H: Pollo, ese gesto supone un ramillete de inmuebles a tu nombre.
DON DÁMASO: Parejita, ya sois marido y mujer. (Brota La marcha nupcial, de Mendelssohn. Ofrece él su brazo a Anita Farolas y desfilan hacia la puerta bajo una lluvia de arroz lanzada por los maniquíes.) Experto en negocios oníricos: negocie con la magnate antes que nos arrastre el delirio.
RAMÓN DE R: Lo haría con ganas si en El Gato Verde existiera un proyecto radical de renovación tertuliana.