LA NAVAJA

60 minutos

Para dos actores y maniquíes

SAMUEL: ¿Qué tal? ¿Algún acontecimiento a la vista? (Da un paso y se frena.) ¿Tal vez un desfile de alta costura? ¿O una fiesta a favor de las actitudes solidarias? (Se rasca la cabeza.) ¿No... acerté? (Pausa.) Oye, Saumel, ¿y si te esperan a ti? (Se abofetea.) ¡Estúpido! Tú no eres ninguna celebridad. (Pausa.) ¡Hasta la vista! (Pausa.) ¡Eh! ¿Por qué me siguen con la mirada? A mí no me ocurre nada del otro mundo. Yo iba canturreando por ahí... (Lo hace.) El barbero de Sevilla, cuando... ¡Ejem! Por mí pueden ahuecar el ala... No voy a ofrecer ningún espectáculo. (Pausa.) Claro que en un parpadeo... yo podría liberar... liberar... ¡Oh! Leo tan buenos sentimientos en sus caras. (Pausa.) Yo... (En clave de mimo.) El maletín... ¡La navaja! (La extrae y exhibe.) ¡Esperen! (Saca las tijeras y corta el aire con ellas.) ¡Las tijeras! Je, je. Con estos mágicos objetos... mis extravagancias tiene un norte. Je, je, (Pausa.) ¡Claro! Ustedes ignoran quién es este... (Gesto de clown.) payaso sin circo...
....................................

MARIONETA I: ¡Oiga, señor! La función en el parque ya terminó. ¿No ve que se fue el público?
SAMUEL: ¿Y no pueden empezar otra vez?
MARIONETA I: Mi señora la marionetista ya echó el último telón.
SAMUEL: ¿Está ahí? ¿Puedo hablar con ella?
MARIONETA I: Ahora descansa, su labor la dejó extenuada, no en vano nos aplica las últimas técnicas del actor. (Eufórica.) ¡Vamos, sonría! La mujer de las marionetas vendrá otro día a la ciudad.
SAMUEL: Esperaré. Los días pasan como pájaros locos.
MARIONETA I: (Dándose la vuelta.) ¡Oiga! ¿Se va a quedar en el parque hasta que el Ayuntamiento me contrate otra vez?
SAMUEL: ¡Vaya! ¿Usted otra vez?
MARIONETA I: Pero si me voy en auto-stop a Liberápolis, al Festival Internacional de Marionetas.
SAMUEL: Los días pasan como pájaros locos.
MARIONETA I: ¡Ejem! Resulta usted tan bambalinero.
SAMUEL: (Alzándose.) Me llamo Samuel y el tiempo... se me va.
MARIONETA I: ¿Así que se le va el tiempo?
SAMUEL: Un poco.
MARIONETA I: ¿y por qué no lo retiene?
SAMUEL: ¿Al tiempo?
MARIONETA I: Claro.
SAMUEL: No es fácil.
MARIONETA I: Usted le dice...
SAMUEL: ¿A quién?
MARIONETA I: Al tiempo. (Pausa.) Usted le dice.... (Como buscando algo.) Señor Tiempo, ¿acepta una tertulia?
SAMUEL: ¿Una tertulia con el tiempo?
MARIIONETA I: ¿Y por qué no?
SAMUEL: (Bajando los ojos.) No lo conozco muy bien.
MARIONETA I: ¿No conoce bien nuestro tiempo? Pero, Samuel, Así no se puede ir por la vida... (Suspira.) Está bien. Haré yo misma las presentaciones... (Se desplaza, tratando de localizar al personaje. Pausa.) Aquí el tiempo... Aquí un espectador.

(Samuel esboza un tímido gesto, pero lo reprime.)

MARIONETA I: Salude.
SAMUEL: (Alargando la mano.) Encantado, señor,. Me llamo Samuel y el tiempo, ¡ejem!, usted... se me va.
MARIONETA I: ¿Le parece ético salir corriendo intempestivamente del lado de Samuel?
SAMUEL: (Por lo bajo.) ¿Qué está diciendo?
MARIONETA I: Ya lo ve. Regañar al tiempo.
SAMUEL: Como si eso se pudiera hacer.
MARIONETA I: Yo lo hago porque lo conozco muy bien.
SAMUEL: ¿Y cómo es el tiempo?
MARUIONETA I: Dependemos tanto de sus caprichos.
SAMUEL: Pero ¿cómo es?
M,ARIONETA I: Imagíneselo. Usted se quejaba de él.
SAMUEL: Me quejaba de mí.
MARIONETA I: ¡Uy qué lío! Qué lío. (Pausa. Alzando la voz.) Ya lo oyó, Excelencia. La tertulia ha sido anulada. (Un silencio. Retroceden ambos a la par.) Ya se va... ¿lo ve? ¿Lo oye? ¿Lo siente?
SAMUEL: Sí, el tiempo... se me va.
MARIONETA I: Ese tiempo es de Maricastaña, pero ya se le ve la nariz a otro tiempo nuevo, generoso.
SAMUEL: ¿La nariz?
MARIONETA I: Él hará que el sol brille para todos.
SAMUEL: Y entretanto, ¿qué haré yo?
MARIONETA I: ¿Cuál es su ocupación?
SAMUEL: Hago trabajos, pero no tengo ocupación. ¿Ah, cuánto la envidio!
MARIONETA I: ¿A mí? (Gesticula como una marioneta.) ¿A una simple... marioneta? Qué incongruencia. No veo el motivo.
SAMUEL: Usted si que tiene una ocupación.
MARIONETA I: ¡Bah! ¡Bah! Dices unas cosas tan... ¡No sé! ¿Arlequinescas? (Pausa.) Bien, Samnuel, he de hacer mutis. Ahora tengo que actuar en el teatro de la vida. ¡Hasta pronto! (Le da la espalda. Samuel se incorpora y cae su asiento al ver que ella se gira.) Qué testarudo. (Pausa.) Samuel, en el juego de la marioneta nunca se sabe cuándo llega el aplauso...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni cuándo se va a comer...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni dónde estaremos mañana...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni si dormiremos bajo las estrellas o en un hotel de tres...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: ¡Uy! ¡Uy! Ya me quieren complicar la vida. ¡Bien Ahora recojo mis bártulos y dentro de una hora salgo por la autopista norte. (Pausa.) Espero que no te cruces en mi camino...

(Ella se esfuma, mientras se oye una voz estentórea.)

VOZ DE ROSA: Me has preñado otra vez, Samuel. Tienes que sentar la cabeza, el hogar está insoportable de críos.

SAMUEL: Rosa está embarazada. Qué noche más absurda. Yo la imaginaba con luz y un violín de fondo. (Imita la voz de Rosa.) No, no, nada de velas, nada de meter un violín en nuestra cama. Yo sólo quiero que me dejes encinta, Samuel (Brota una música de xilófonos.) ¡Eh! Un festival de muñecos que hablan? Qué experiencia más surrealista (Suena fortísimo el concierto de tijeras.) ¿Oh, la peluquería! (Se dirige hacia el área de la peluquería, ya con luz.) La acacia, la luna de cristal, el jefe... (Pausa.) ¿Qué hora es? (Aumenta su extravío.) ¿Lunes o domingo? (Pausa.) Sí, lo acepto, me equivoqué de oficio. Quizá debí ser... (Realiza una introspección mientras sugiere buscar algo por escena.) Debí ser... (De súbito, su vista parece descubrir algo insólito y sale de escena y surge al momento mostrando un grotesco calendario de gran tamaño y con dibujos surrealistas. Samuel se lo cuelga al cuello y pasea por el proscenio y canturrea por lo bajo.) Hay tiempo nuevo para vender... (Pausa.) Se ofrecen horas inéditas... (Pausa.) Cambio semanas tontorronas, meses inútiles, el calendarista... (Lúcido y falsamente jovial.) ¡Vaya! En cuanto me desmadro, otros personajillos me salen de la calavera y anulan a Samuel...
............................
SAMUEL: Yo... yo no quise importunar al caballero... (Rebelándose.) Pero ¿por qué no puede leerse en los periódicos que la desesperanza ha sido abolida? (Un silencio.) Sí... (Muestra el diario con una mano extendida.) Lo dicen los periódicos... prensa solidaria con el ser humano. (Al maniquí abatido.) ¿Lee la noticia? ¿No? (Sopla en las cuencas de sus ojos y luego las frota con el dorso de la mano.) Y... ¿ahora? (Gesto de comprensión.) El estrabismo cotidiano, ¿eh?... (Pausa.) Leeré yo mismo el magno acontecimiento... (Se gira hacia el maniquí-ROSA.) Rosa, cielo, tengo sentado en mi sillón al cliente desanimado. (Otro matiz. Lee.) Naciones Unidas. Nueva York. Asamblea de Urgencia de los Estados Miembros... Se aprueba por unanimidad... (Cierra el periódico.) el derecho a soñar con los ojos abiertos. (Ignora qué hacer, suelta el periódico, recoge el calendario con ambas manos y lo exhibe orillando el proscenio.) Hay momentos insólitos para vender... Ofrezco horas millonarias en estímulos... Retiro de sus casas los escombros de días fallidos... El calendarista...
...................................
(Él se extravía en la penumbra y luces de focos lo conducen al parque ante al teatro de títeres, Samuel ocupa una silla, bosteza y acaba durmiéndose. El principio de realidad a base de una voz enérgica y dura le hace abrir los ojos.)

SAMUEL: Yo fui al Ayuntamiento y me dijeron...
MARIONETA II: ¡Nada! ¡Nada! Su sueño frustró a un muñeco lleno de vida.
SAMUEL: Esa voz no corresponde a ... ¡Oiga! Usted no es...
MARIONETA II: ¡No soy! ¡No soy! Primero ronca. Ahora gruñe que yo no soy yo.
SAMUEL: Su pelo... no son rubias espigas de trigo. Ni tiene la nariz respingona.
MARIONETA II: ¡Eh! Ahora se mete con mi nariz. Qué espectador más absurdo. Está atropellando los derechos existenciales de las marionetas.
SAMUEL: Ella... no me llamó absurdo. Ni dijo que la atropellaba..
MARIONETA II: Será una masoquista.
SAMUEL: Sé que tiene carácter.
MARIONETA II: Y dígame: ¿Pagó usted ya su butaca? ¿Acaso piensa que una marioneta vive del aire?
SAMUEL: Ella... tampoco habló de dinero.
MARIONETA II: No me diga.
SAMUEL: Y me presentó al tiempo.
MARIONETA II: Ja. Ja. Ja. Nunca oí nada parecido.
SAMUEL: Ella dijo: aquí el tiempo, aquí un espectador. (Pausa.) Yo fui a estrecharle la mano.
MARIONETA II: ¿Fue a estrecharle la mano, eh?
SAMUEL: Pero no me atreví.
MARIONETA II: Naturalmente. No son tiempos para estrecharle la mano al Tiempo.
SAMUEL: Ella dio a entender que la flor del futuro empieza a brillar por todas partes.
MARIONETA II: Paparruchadas.
SAMUEL: Y que cada individuo podrá dormir con la estrella de su destino. debajo de la almohada.
MARIONETA II: Paparruchadas.
SAMUEL: Y que la vida, de tan bella, será proclamada Miss Universo.
MARIONETA II: Qué estupidez.
SAMUEL: Y ella dijo...
MARIONETA II: (Celosa.) ¡Vaya! ¿Quién es ella?
SAMUEL: Usted debe conocerla. Es un poema de trapo graciosísimo. Y ahora se fue a Liberápolis, al festival...
MARIONETA II: ¡Otra marioneta enchufada! Otra marioneta enchufada.
SAMUEL: Si viaja en auto-stop.
MARIONETA II: Qué espabilada. Se fue a ligar títeres.
SAMUEL: Se fue a perfeccionar sus técnicas.
MARIONETA II: Eróticas, claro.
SAMUEL: Es una Colombina tan futurista.
MARIONETA II: Qué falta de tacto, qué desfachatez. Hablarme a mí de otra... (Enrabietada.) ¡Señor! La farsa terminó.
SAMUEL: Si la ve por algún teatrillo, con sus ojos astrales y su voz solidaria...
MARIONETA II: ¡Oh! ¡Oh! Ahora me habla como si yo fuera Celestina. (Lo examina de arriba abajo entre sarcástica y resentida y le hace una reverencia muy teatral.) ¡Good bye, monsieur!